Cerca del 2013 se han venido presentando problemas políticos, sociales y económicos en Venezuela, creando situaciones poco favorables como la crisis financiera, escasez en productos básicos y medicinas, aumento del desempleo como resultado del cierre empresas privadas y migración masiva hacia otros países latinoamericanos. Debido a esto último, la Cruz Roja Colombiana ha desarrollado estrategias para mitigar las consecuencias humanitarias que esto ha ocasionado, brindando servicios de salud básicos, asistencia humanitaria, inclusión social y protección a los Derechos Humanos, con el fin de preservar la dignidad y seguridad de las personas afectadas.

Todas estas acciones tienen fundamento en los principios adoptados desde 1964 por el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Estos principios son unidad, Universalidad, carácter voluntario y en los que quiero hacer énfasis: humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia, los cuales explican por qué la Cruz Roja Colombiana no hace parte de eventos como el realizado el pasado 23 de febrero del 2019 en la frontera con Venezuela.

La neutralidad se refiere a que el movimiento no toma partido en las hostilidades, controversias de orden público, ideológico, racial, religioso y político con el fin de conservar la confianza de todos y teniendo en cuenta la independencia que permite a la institución actuar siempre bajo los principios del movimiento, a pesar de ser auxiliar de los poderes públicos en sus labores humanitarias.

Con diez años de experiencia como voluntaria y ahora como funcionaria de la Cruz Roja Colombiana se genera un sentimiento de impotencia al observar la idea errónea que tiene la comunidad respecto a nuestra labor humanitaria, esto debido a la falta de conocimiento sobre los principios, valores y forma de trabajo de la institución, pues ellos son la base fundamental para nuestra acción. En el caso de la labor humanitaria; la humanidad, imparcialidad y neutralidad están enfocados hacia la labor humanitaria.

Por lo tanto, aunque la ayuda brindada hacia Venezuela es un acto loable, puede tener un matiz político y la participación de la Cruz Roja Colombiana en este tipo de eventos implicaría una violación a nuestros principios, al igual que afectaría la imagen de la institución frente al mundo. Portar nuestro el emblema de la Cruz Roja trae consigo una gran responsabilidad y es frustrante cuando se escuchan tantas críticas de personas que no se han tomado el tiempo para entender cuál es la función de las organizaciones humanitarias y los principios que las rigen y lanzan juicios de valor sin fundamento. Como parte de esta institución me queda difundir a la comunidad cuáles son esos principios fundamentales y cómo es nuestra forma de actuar, para que así amplíen su visión sobre las labores que desempeñamos todos aquellos que portamos esta cruz.

Por Oriana Ocampo Giraldo

Categorías: opinion

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