Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) representan una agenda internacional de propósitos por cumplir en el año 2030 a la cual se comprometieron todos los países miembros de las Naciones Unidas, incluida Colombia. Ya que en este año 2019 se elegirán los gobiernos departamentales y municipales del país, es relevante resaltar la necesidad de que las propuestas de gobierno incluyan a los  ODS en su formulación para que posteriormente sean materializadas por quienes sean elegidos.

Para el caso de la salud, el ODS 3 fija como objetivo “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”. Este enunciado establece que no solamente debemos cuidar la “salud” como la ausencia de enfermedad sino promover la calidad de vida en su sentido más amplio. Y lo más importante, a través de todo el ciclo de vida (desde el embarazo hasta la muerte) y con equidad, es decir, permitiendo que cualquier persona, sin importar sus condiciones sociales o económicas, pueda mejorar su salud.

El reto es enorme para Colombia. Primero, por la alta inequidad que vive nuestro país, donde la salud de las comunidades rurales es varias veces inferior a las urbanas, que cuentan con mejores posibilidades socio-económicas. Segundo, por la fragmentación del sistema de salud, que restringe la continuidad del cuidado de las personas y su posibilidad de recuperación. Y tercero, porque dentro de las trabas de nuestro sistema, la salud es reducida a la gestión del riesgo individual, que se hace a través de las aseguradoras y los prestadores, y se deja a un lado la necesidad de enfoques colectivos, que permitan gestionar además las condiciones en las que se vivimos, que influyen en los resultados en salud de toda una población.

Sin un enfoque colectivo de salud no se podrán cumplir las 9 metas del ODS 3. Por ejemplo, dos metas de estas metas proponen disminuir la mortalidad por accidentes de tráfico y las muertes asociadas a la contaminación ambiental (del agua, aire y suelo) lo cual no depende solamente del sistema de salud sino de las decisiones sobre la movilidad y  las prácticas ambientales en nuestros municipios y departamentos. Por otro lado, la meta de reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles (como la hipertensión, la diabetes o la obesidad), no es posible si no se modifican los contextos en los cuales vivimos que generan estilos de vida que no son saludables (las decisiones sobre qué comer o qué tan activos somos físicamente por ejemplo).

Para quienes aspiren a llegar a cargos de elección popular, ¡piensen en la salud de sus poblaciones! y usen el marco de los ODS para proponer estrategias de salud en sus territorios. No vean la salud solamente como destinar recursos del municipio para el aseguramiento sino también como las discusiones y decisiones que se deben promover a nivel local para que elijamos las mejores condiciones de vida que promuevan nuestra salud.

Nota final: Recordemos que para Caldas existen unos retos propios en salud. Por ejemplo, la salud mental (somos uno de los departamentos con mayores tasas de suicidio en el país) y el envejecimiento poblacional (por una alta proporción de adultos mayores en nuestro departamento en comparación con la población general).

Por Jorge Alejandro García Ramírez

Categorías: opinion

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